Tratamiento del acne. Las pieles con acné se caracterizan por tener un exceso de grasa, que se acumula en los folículos pilosos, estos se obstruyen por la presencia de células muertas, y se infectan. Entonces aparecen los puntos negros o pústulas, incluso quistes sebáceos que profundizan en la dermis.
La limpieza de la piel es fundamental en estos casos, para evitar la acumulación tanto de células muertas como la adherencia de suciedad ambiental al sebo o los maquillajes, en el caso de las mujeres. Pero hay que ser precavido a la hora de limpiar la cara: si utilizamos un jabón excesivamente detergente, destruimos las defensas naturales de la piel, es preferible un lavado suave, que no reseque la piel. Tampoco es adecuado lavarse en exceso, más de dos veces al día, porque podemos producir el efecto contrario, segregar más grasa. También se pueden utilizar una crema o lociones astringentes para limpiar el exceso de grasa.
Desde luego, la utilización de determinados cosméticos como maquillajes ayudan a bloquear los poros, además de contener agentes irritantes: mejor utilizar aquellos libres de productos comedogénicos, y retirarlos completamente de la cara lo antes posible.
Los productos o la crema antiacné suelen actuar a dos niveles: primero, exfolian la piel, ayudando a eliminar la capa de células muertas que bloquean los poros. Los exfoliantes químicos normalmente utilizados contienen ácido salicílico, glicólico o retinoico, también aunque también hay exfoliantes mecánicos, que contienen pequeñas partículas que al masajear la piel arrastran la suciedad.
El segundo nivel es atacar la bacteria causante de la infección: unos contienen peróxido de benzoilo, un potente oxidante que ataca a la Proionibacterium acnes; otros contienen antibióticos de uso tópico, como la eritromicina, clindamicina o tetraciclina, que también aniquilan las bacterias. En casos especialmente graves de acné, el dermatólogo también puede recetar antibióticos u hormonas por vía oral, aunque su efecto dura mientras continúa el tratamiento, y además puede no funcionar al hacernos resistentes al antibiótico.
En ocasiones, cuando los granos se convierten en lesiones dolorosas, el especialista puede recurrir a la inyección local de cortisona para reducir la inflamación.
La fototerapia es otra opción natural para combatir el acné. Aunque tradicionalemente se creía que tomar el sol secaba los granos, realmente lo empeora a largo plazo: pero se está utilizando luz azul o láser, en sesiones de fototerapia, que destruyen la bacteria sin efectos secundarios.
Y la regla de oro, aunque no siempre fácil de seguir a rajatabla: no tocar los granos, ya que así se empeora la situación. Sólo deberíamos sacar un grano cuando está en fase de pústula: se trata de las lesiones rojas, con el centro blanco o amarillo, signo de la infección. Sobre todo, es imprescindible lavarse las manos antes y después de tocarse las lesiones, para no aumentar el riesgo de infecciones, y no hacerlo directamente con los dedos, que pueden causar lesiones, sino con un algodón o gasa estéril.