• acné y ácido hialurónico

     

    Acné y ácido hialurónico

     

    El ácido hialurónico es un componente esencial de nuestra propia piel que sirve como soporte del colágeno y las fibras de elastina. Esta sustancia mantiene la piel hidratada (es hidrofílico) y sin rugosodades, ya que su función es absorver hasta 3000 veces su peso en agua. Esto se traduce en una mayor hidratación y en la eliminación de las tóxinas causantes del acné.

     

    Con la edad, la piel va perdiendo su capacidad de retener agua y la consecuencia es la formación de lo que llamamos arrugas y la pérdida de hidratación en todo el organismo. Por esto encontramos en muchos cosméticos faciales el ácido hialurónico, que ayudará a nuestra piel a absorver mejor la hidratación y a eliminar las sustancias perjudiciales.

     

    Además de ser un antiarrugas excelente el ácido hialurónico también se emplea para eliminar las pequeñas cicatrices y manchas del acné, ya que alisa y matifica la piel. Este componente se aplica de forma tópica (directamente sobre la piel), o inyectable, una técnica cada vez más empleada en las clínicas de estética.

     

    Por otro lado, el ácido hialurónico también ayuda a eliminar el problema del acne porque, al acumular la hidratación, favorece la expulsión del exceso de grasa del cuerpo que a veces de manifiesta en forma de comedones o pústulas. Pero hay que tener en cuenta que este componente no genera hidratación, sino que simplemente la mantiene, por ello es fundamental ingerir grandes cantidades de agua al día.

     

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    Qué es el acné?

    El acné es una inflamación de la piel producida por una infección bacteriana, asociada normalmente a la adolescencia y su incremento hormonal. De hecho, las tres cuartas partes de los adolescentes entre los 12 y los 14 años sufren este problema.

    La piel presenta una excesiva secreción de grasa, que combinada con las células muertas de la epidermis, bloquean el folículo piloso haciendo que se infecte: aparecen así los granos, espinillas o comedones. La culpable de esta infección y su molesto y antiestético efecto es la bacteria Proionibacterium acnes, presente de manera habitual en la piel, que en estos casos hace que la grasa retenida acabe convirtiéndose en pus y se multiplique, produciendo lesiones visibles en la cara, el pecho, la espalda y los hombros, principalmente.
     
    Hay muchos grados de acné, que van desde las espinillas no inflamadas hasta los comedones con pus, que además se infiltran bajo la piel y afectan no sólo a la cara, también al pecho y la espalda, son incluso dolorosos y dejan cicatrices de por vida.
     
    Aunque todos los adolescentes atraviesan el mismo periodo de cambios hormonales, unos padecen acné y otros no, o en menor medida: el problema suele ser hereditario, así que habrá que buscar los antecedentes familiares. También hay personas con tendencia a padecerlo que lo desarrollan a causa de la utilización de cosméticos excesivamente grasos, o por tomar determinados medicamentos, como anticonceptivos.
     
    Las hormonas se asocian con este trastorno dermatológico, especialmente la testosterona, un andrógeno que se produce fundamentalmente en los testículos y ovarios. Aunque es la hormona típicamente masculina, eso no quiere decir que las mujeres no la tengan, aunque en menor medida: su exceso produce mayor actividad en las glándulas sebáceas.
     
    En la adolescencia, así como en otros momentos como la menstruación, la menopausia o el embarazo –cuando baja el estrógeno, hormona tipicamente femenina-, se producen desajustes hormonales que no sólo provocan un aumento de la testosterona, también se acelera la regeneración de la piel, lo que ocasiona mayor cantidad de células muertas que obstruyen los poros.
     
    Aunque tradicionalmente se asociaba el consumo de determinados alimentos a los molestos granos –como el chocolate, las grasas, el azúcar, el marisco-, lo cierto es que los últimos estudios científicos demuestran que no tienen la culpa, aunque tampoco ayudan a regular las secreciones sebáceas.
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    Tratamiento del acne

    Tratamiento del acne. Las pieles con acné se caracterizan por tener un exceso de grasa, que se acumula en los folículos pilosos, estos se obstruyen por la presencia de células muertas, y se infectan. Entonces aparecen los puntos negros o pústulas, incluso quistes sebáceos que profundizan en la dermis.

     
    La limpieza de la piel es fundamental en estos casos, para evitar la acumulación tanto de células muertas como la adherencia de suciedad ambiental al sebo o los maquillajes, en el caso de las mujeres. Pero hay que ser precavido a la hora de limpiar la cara: si utilizamos un jabón excesivamente detergente, destruimos las defensas naturales de la piel, es preferible un lavado suave, que no reseque la piel. Tampoco es adecuado lavarse en exceso, más de dos veces al día, porque podemos producir el efecto contrario, segregar más grasa. También se pueden utilizar una crema o lociones astringentes para limpiar el exceso de grasa.
     
    Desde luego, la utilización de determinados cosméticos como maquillajes ayudan a bloquear los poros, además de contener agentes irritantes: mejor utilizar aquellos libres de productos comedogénicos, y retirarlos completamente de la cara lo antes posible.
     
    Los productos o la crema antiacné suelen actuar a dos niveles: primero, exfolian la piel, ayudando a eliminar la capa de células muertas que bloquean los poros. Los exfoliantes químicos normalmente utilizados contienen ácido salicílico, glicólico o retinoico, también aunque también hay exfoliantes mecánicos, que contienen pequeñas partículas que al masajear la piel arrastran la suciedad.
     
    El segundo nivel es atacar la bacteria causante de la infección: unos contienen peróxido de benzoilo, un potente oxidante que ataca a la Proionibacterium acnes; otros contienen antibióticos de uso tópico, como la eritromicina, clindamicina o tetraciclina, que también aniquilan las bacterias. En casos especialmente graves de acné, el dermatólogo también puede recetar antibióticos u hormonas por vía oral, aunque su efecto dura mientras continúa el tratamiento, y además puede no funcionar al hacernos resistentes al antibiótico.
     
    En ocasiones, cuando los granos se convierten en lesiones dolorosas, el especialista puede recurrir a la inyección local de cortisona para reducir la inflamación.
     
    La fototerapia es otra opción natural para combatir el acné. Aunque tradicionalemente se creía que tomar el sol secaba los granos, realmente lo empeora a largo plazo: pero se está utilizando luz azul o láser, en sesiones de fototerapia, que destruyen la bacteria sin efectos secundarios.
     
    Y la regla de oro, aunque no siempre fácil de seguir a rajatabla: no tocar los granos, ya que así se empeora la situación. Sólo deberíamos sacar un grano cuando está en fase de pústula: se trata de las lesiones rojas, con el centro blanco o amarillo, signo de la infección. Sobre todo, es imprescindible lavarse las manos antes y después de tocarse las lesiones, para no aumentar el riesgo de infecciones, y no hacerlo directamente con los dedos, que pueden causar lesiones, sino con un algodón o gasa estéril.
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    Los diez mandamientos para superar el acne

    Primero. No te desanimes. El acne es temporal, y tú vales más que eso. No dejes que te juzguen por tu apariencia física (pasajera) y no lo hagas contigo mismo.

    Segundo. El acne se debe a trastornos hormonales normales en la adolescencia y a la falta de control de las glándulas sebáceas. Evita el exceso de grasa en tu alimentación y en las cremas.

    Tercero. La hidratación de la piel es beneficiosa en todo momento, también para tener bajo control el acne. Bebe agua y líquidos a diarios, dos litros como mínimo.

    Cuarto. Descansa lo suficiente. Es verdad que siempre tienes ganas de salir y divertirte. Pero el cansancio tiene efectos horribles para el acne. Acostúmbrate a dormir nueve horas al día. Por cierto, esta medida la notarás en los demás aspectos de tu vida.

    Quinto. Intenta llevar una vida tranquila dentro de los posible. La tensión, el estrés y los trastornos emocionales pueden activar las glándulas de la piel… y desde luego, no para bien. Así que ya sabes, mucha relación y yoga (si te gusta).

    Sexto. Haz bastante ejercicio. Estudios recientes relacionan el sedentarismo y el abuso de navegar por internet y los videojuegos con el funcionamiento anormal de las glándulas sebáceas. El Tuenti está muy bien, pero no abuses y pasea más.

    Séptimo. Pon en tu altar privado el peróxido de benzoilo. Es el mejor aliado para la guerra contra el acne. La mayoría de lociones para el acne lo contienen y sus efectos son extraordinarios.

    Octavo. Ten paciencia. El acne es un proceso normal y con el tiempo ser irá.

    Noveno. Se optimista y alegre. El acne le pasa a la mayoría de la gente.

    Décimo. No creas los remedios milagrosos que salen de vez en cuando. No hay más cera que la que arde.
     

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    Aspectos psicológicos del acne II

    En un artículo anterior hablamos de la importancia de tener en cuenta los aspectos psicológicos con relación al acne. Vamos a seguir hablando de este tema, pues afecta y mucho a los jóvenes.

    Sirva como ejemplo una de las numerosas encuestas que se han hecho a los jóvenes preguntándoles qué es lo que más les desagradaba de sí mismos: de 2.000 jóvenes entrevistados, el 98% afirmó que los problemas cutáneos, o sea el acne. Una joven llamada Sandra (según la revista Co-Ed) dijo: “El acne que tenía era tan terrible que yo siempre estaba ocultando el rostro. Me cohibía ante otros debido a mi apariencia. Gastaba decenas de euros en crema para el acne…” Con esto simplemente constatamos la realidad: el acne es un serio problema para los que lo padecen.

    En esta ocasión queremos centrarnos en el apoyo psicológico y emocional que podemos dar a los adolescentes los que les rodeamos. Los comentarios de los padres, familia y amigos pueden contribuir a que valoren positivamente otros aspectos de su vida o se centren exclusivamente en el desagradable aspecto físico. Una cosa que se les olvida a los jóvenes afectados, y que es nuestra obligación recordarles, es que esta época pasará, más pronto o más tarde, y que el cutis del joven volverá a la normalidad.

    Mientras tanto, debemos darles mucho cariño, amor y comprensión. El acne no viene solo: suele ir acompañado de cambios hormonales, cambios de humor y otras problemáticas. Debemos ayudarles a superar toda esta convulsión y aportarles hábitos de vida sanos, lo cual incluye la limpieza diaria del cutis y el uso adecuado de crema para el acne.
     

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    Aspectos psicológicos del acné

    ¿Estás seguro? ¿Dices que no te gusta lo que ves en el espejo? Bueno, no te alarmes. Muy pocos estamos completamente satisfechos con nuestra apariencia. Incluso los cotizados modelos (tanto masculinos como femeninos) del mundo de la moda, en la intimidad de su hogar, tampoco están totalmente satisfechos con su imagen. El acne juvenil es un importante acicate que puede mermar nuestro amor propio. Está claro que usar una buena crema para el acne puede mejorar el aspecto físico y ayudar a minimizar el problema, pero hay aspectos psicológicos que debemos tener en cuenta.

    ¿Te acuerdas del mítico Narciso? Mirando su propia imagen reflejada en el agua se enamoró de sí mismo. Es cierto que a la mayoría de nosotros nos deprime lo que vemos en el espejo, pero podemos sacar aspectos positivos de esta leyenda. Nuestra personalidad y valores no se reducen a un cutis llenos de poros y puntos negros. Valemos mucho más. Por lo tanto, debemos aprender a vernos por lo que realmente somos y no por un aspecto físico que es meramente pasajero.

    Por supuesto, esto no quiere decir que tengamos que hacernos ermitaños y descuidar nuestro aspecto personal. ¡Ni mucho menos! Tenemos que seguir todos los consejos que nos dé el dermatólogo. También podemos utilizar crema hidratante y específica para el exceso de sebo propio de la época que aparece el acne. Además, en caso de que tengas que usar maquillaje, asegúrate que no empeora tu problema, si no que sea adecuado para él.

    El acne no tiene por qué ser el fin. Piensa que solo demuestra que están creciendo y haciéndote adulto. Aunque no seas Narciso, seguro que tienes muchas razones para gustarte a ti mismo.
     

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    Despues del acné; las cicatrices

    No es poco corriente que tras la desaparición del acné aparezcan alguno de sus efectos secundarios, casi siempre en forma de cicatrices.

    Por suerte para la gran mayoría de las personas las cicatrices del acné desaparecen con tratamientos ligeros o incluso, si son leves de manera natural. Sin embargo en algunos casos persisten y deben tratarse con la mayor eficacia posible.

    Existen dos tipos principales de cicatrices producidas por el acné; las llamadas pigmentadas en las cuales nos detendremos en este articulo y los agujeros en la piel; estos últimos de peor tratamiento y que en otra ocasión estudiaremos.

    Una cicatriz de acné pigmentada surge del exceso de pigmento sobre la inflamación (habitualmente durante el proceso de cura de la misma) y se muestra en forma de mancha irregular rosácea o marrón.

    A la hora de tratar estas cicatrices cuando son leves se suele recurrir a cremas blanqueantes con ingredientes como el acido glicolico o la hidroquinona entre otros. Suelen ser tratamientos a medio plazo, un par de meses, y por lo general tienen muy buenos resultados.

    Cuando la crema blanqueadora no ha tenido éxito o cuando las cicatrices son muy numerosas, es probable que la persona necesite una exfoliación química que deberá ser llevada a cabo por un profesional en la cual se utilizarán altos niveles de acido glicolico. Este tratamiento, a pesar de que a un profano le pueda dar un poco de miedo a primera vista, realizado por un profesional es completamente seguro además de proporcionar buenos resultados.

     

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